3.11.09

[Im]perfection

¿No os ha pasado nunca, que a fuerza de buscar en algo la perfección, no habéis parado nunca de encontrarle defectos?

Se trata de algo común en mí. Siempre busco que aquello que hago, aquello que obtengo, aquello que pretendo… que todo ello sea perfecto.

Media vida me he pasado buscando en cada rincón el ser cada día un poco mejor, un poco más bueno. Un poco más perfecto.

Por supuesto, media vida he pasado encontrando cada día un error más.

Pero finalmente me di cuenta de algo: la perfección como tal, sencillamente, no existe.

¿Y significa ello que he perseguido a un fantasma?

No.

Nada en este mundo es perfecto por sí mismo. La perfección no es un valor intrínseco que se posee y resulta inquebrantable. Al final, somos nosotros quienes hacemos que las cosas sean perfectas...

No importan los errores cuando de perfección hablamos, puesto que somos nosotros mismos quienes decidimos que algo es perfecto. Perfecto para nosotros.

Si como yo habéis andado más de lo debido por la senda del “nunca llegar”, dejad de preocuparos. Algún día, simplemente, todo será perfecto.

2 comentarios:

sefirotsama dijo...

A veure, a tothom li ha passat això crec jo.

Personalment, ho feia molt al programar, al final ho envies tot a prendre pel sac i llestos o abandones i ho entregues dintre de termini però amb una nota de diversos errors per corregir (o creuant el dit per a que no els vegin).

El cas, es que, quan no parlem de la programació ni de les matemàtiques, sinó del món real la perfecció inclou petites imperfeccions. La clau esta en que la perfecció és subjectiva, i a vegades et poden agradar aquells petits detalls singulars.

També anar amb compte de no confondre homogenitat amb perfecció, no trobes?

Gràcies pels examens, eren perfectes per estudiar.

Irina dijo...

siempre seremos imperfectos para alguien, siempre seremos perfectos para otro (y eso no nos parecerá una idea "perfecta") y a veces puede pasar que ese error será perfecto para lo que nos teníamos que dar cuenta, no?

Yo creo que a mi todavía me va a costar dejar la senda del "nunca llegar" (la uni ha sido como una bofetada en este aspecto)