7.4.19

I like

Me gusta la gente de extenso léxico. Quien se preocupa de encontrar la palabra adecuada para la compleja idea que tiene en su cabeza. A quien no le vale con aproximar. Quien no se contenta con la pérdida de precisión. Cuanto más se preocupa alguien por encontrar la palabra exacta, más complejas y elaboradas siento que son sus ideas. Más profundos y desarrollados siento que son sus pensamientos.

Me gusta la gente de cáliz impaciente. Quien siente que no hay tiempo que perder, quien lo quiere y lo quiere ya. A quien no le hace falta un elaborado plan para empezar las cosas. Quien pega el pistoletazo de salida antes de saber dónde acaba la carrera. Adoro al espontáneo. Y, si algo sale mal, que salga mal, pero que salga.

Me gusta la gente amable y desenfadada. Quien no se toma las cosas demasiado en serio, porque en el fondo entiende que las cosas sólo tienen la importancia que uno quiera darles. Y cuando entiendes eso, aprecio a quien decide que estar enfadado no es mejor que estar contento. Hay quien decide que ser desenfadado significa no tener carácter o ningún interés por ser respetado; a mí me parece que es señal de una gran inteligencia emocional.

Me gusta la gente de audacia creativa. Quien decide que lo convencional es sólo aquello que la mayoría de la gente adopta, pero no por ello lo que todos deben adoptar. Quien empuja los límites que otros consideran inamovibles. Quien entiende que en el plano de lo artístico no hay nada más válido que otra cosa. Me produce una indescriptible sensación de satisfacción ver que alguien ha entendido algo que nadie explica. Pese a lo contraintuitivo del asunto, la gente creativa se me antoja de gran capacidad de inocente pensamiento crítico.

12.11.18

Water

Eres agua.

Eres agua que fluye. Agua que moja. Agua que empapa.
Eres monzón en la noche y en la mañana eres rocío.
Eres charco desolado, eres afluente río.
Eres agua y salitre de la mar salada.
Eres corriente de agua dulce y eres burbujas de oxígeno.
Caricias en los dedos, golpes en el alma.
Duerme la luna por la noche en tu reflejo.
Levantas la tierra, envuelves el cielo.
Y en cada una de las olas tu regazo mece el viento.

14.7.18

19.3.16

Lost&Found

Me pasa a menudo que me pierdo. Los que me conocen saben que mi sentido de la orientación deja mucho que desear, y siempre me pierdo. Soy de esas personas que dan gracias cada día por inventos como el GPS. Pero lo que quizás no sabe tanta gente es que, con el tiempo, me he dado cuenta de que soy capaz de perderme de muchas maneras distintas.

A veces me pierdo intentando llegar a algún lugar. Aunque haya estado antes allí, y haya hecho antes el camino, me es difícil recordar por donde pasar y no pasar. Me cuesta recordar que hay que girar a la derecha y no a la izquierda, y justamente suelo ser bastante malo escogiendo la correcta cuando sólo hay dos opciones. Claro que tampoco es siempre mi culpa. Hay veces en que un camino invita más que el otro, o que, sin importar cómo de obvio es el camino a tomar, acabas eligiendo la otra opción porque algo dentro de ti decide que debe ser así.

Pero hay veces en que también me pierdo como el que pierde el tiempo. Todo se vuelve un poco más denso y lento. El sentido de las cosas se difumina, las metas se emborronan y todo cobra un cáliz anodino.

O esas veces en las que me pierdo como el que pierde en una colada el otro calcetín. De forma inesperada me siento desparejado. No tanto como si me faltase la otra mitad, pero sí como si de repente no estuviera tan completo.

También me pierdo como el que pierde el tren, y se queda esperando a que otro tren vuelva a llegar.

O me pierdo como el que pierde una batalla, que no se trata tanto de no encontrarse como de sentirse derrotado.

Pero lo cierto es que con el tiempo he aprendido a volver a encontrarme. Ya no me asusta tanto perderme porque, a veces antes o a veces más tarde, siempre acabo apareciendo. Hay veces en que lo que ocurre también es que me encuentran, y entonces vuelvo a saber dónde estoy.
Y después de mucho perderme me he dado cuenta de algo cada vez que me encuentro de nuevo; y es que nunca vuelvo a encontrar a la misma persona.

1.7.15

Full moon

Me asomé a la ventana. La luna llena brillaba en lo alto de un cielo encapotado, con luz fulgurante, blanquecina, que emborronaba la esfera entre oscuros nubarrones. A muchos kilómetros un avión cruzaba en línea recta el horizonte, envuelto en un festival de rítmicos destellos rojos, naranjas y amarillos. Soplaba una brisa suave, cálida, densa. El viento olía a verano, y me transportaba el rumor del sonido del televisor de algún vecino. Se respiraba tranquilidad y turbia somnolencia cuando aún faltaban algunos minutos para raspar la medianoche.

Hay momentos en los que el tiempo parece pasar más lento. Y con cada segundo pesando un poco más, un poco más pesaban mis pensamientos.

3.4.15

It's been a while

Ha pasado mucho tiempo. Como decía aquella canción “it’s been a while”. Y aquí estamos de nuevo, juntos. Nos volvemos a encontrar y, aunque creía que te recordaba bien, te encuentro mucho más cambiado.

Supongo que los años no pasan en balde para nadie y al fin y al cabo han sido unos cuantos. Tampoco sería sensato pensar que, al encontrarnos, todo iba a seguir como estaba. Sí que ahora, cuando estoy contigo, siento la esencia de lo que fuese nuestro pasado. Pero el eco de cada acción, cada palabra, dice clara e irremediablemente lo mismo todo el tiempo: “it’s been a while”.

Y ahora no sé si volver no ha sido deshacer el camino recorrido, tirar por la borda todo lo logrado, todo por lo que luché ferozmente una vez. Todo por lo que hice de tripas corazón para mecer cada palabra en el momento adecuado, y no antes ni después. Ha pasado mucho tiempo y no ha sido en balde.

Y ahora que vuelvo a estar contigo, me pregunto si de verdad es lo que necesito. Lo que realmente quería. Si no era, en realidad, más que el dulce eco de una buena experiencia que hay que dejar atrás para no agriar. Volvemos al punto de partida, en punto muerto y con la dirección desbloqueada.  Ahora, juntos de nuevo, podemos decidir hacia dónde ir, a qué velocidad viajar, cómo lo queremos hacer.

Y, sin embargo, no puedo evitar que una extraña sensación me invada. Esa que me dice que pronto el dulce eco de una experiencia pasada será justamente el de la que juntos acabamos de dejar atrás, viejo yo.

Y no sé si algún día volveré a romper con todo, a darle la vuelta al mundo, a quebrar la línea temporal, a caminar de espaldas. No sé si algún día me sentaré aquí de nuevo, con el único propósito de volver a escribir “it’s been a while”.

7.12.11

Life finds the way


De repente vuelvo años atrás.

Es curioso cómo a veces es bueno hacer una retrospectiva en tu vida. Quizás esa sería la definición más correcta. No se trata, en realidad, de volver hacia atrás. Lo avanzado, avanzado está, y no puedes simplemente borrarlo como si restaurases un backup.

Uno se da cuenta de que el ser humano es insaciable por naturaleza. Nunca está satisfecho con lo que tiene, y nunca tiene todo lo que quiere. Es un maldito pez que se muerde la cola y sólo unos pocos han sido capaces de ver que no existe una cola que perseguir, que la felicidad es un término sobrevalorado, que no es inmutable, sino inconstante y cambiante.

Alguien dijo alguna vez que la vida es aquello que se sucede mientras intentamos buscar la felicidad. Cuánta razón tenía. Si no somos conscientes del paso del tiempo sólo tenemos que mirar nuestras manos a contraluz. Cada surco recuerda a los estragos del tiempo. La vida se abre camino. Lo viejo deja paso a lo nuevo. Deja paso a lo nuevo haciendo uso del mejor invento de la vida: la muerte.

Hay quien busca la felicidad eternamente y no la encuentra. Y también hay quien asegura que la ha encontrado en un beso, en un pedazo de suelo, en una palabra o en un gesto. Quizás la realidad es que la felicidad se esconde en algo tan pequeño como eso. Es por eso por lo que cuesta tanto de encontrar, porque nos centramos en buscarla en el espeso bosque cuando, a veces, lo apropiado seguramente fuere contar las hojas del tallo de la planta más diminuta que reposa a los pies del más diminuto árbol.

Hubo otro alguien que decía que la sencillez es algo sencillamente complicadísimo. Abstraer algo, o todo, hasta el punto irreductible de su más pura esencia es una ardua tarea. Pero cuando lo consigues, eres capaz de hacer cosas increíbles. Has entendido la vida. Lo has entendido todo. Sin adornos ni abalorios. La vida se abre camino.

Cada día intento ser un poco más simple. Cada día intento ser un poco mejor. Creo que de eso se trata. Ser natural. No pensar. Actuar. En realidad la vida es como cocinar: tienes unos ingredientes y unas instrucciones para elaborar el plato. Si pones demasiado de algo o demasiado poco de otra cosa, o si lo dejas demasiado tiempo en el fuego, el plato sale igual, pero su sabor no es el mejor. Si usas los ingredientes en la medida justa, cocinas lo puramente necesario y elaboras el plato perfecto, su sabor es sublime. La vida se abre camino.

La sencillez es algo sencillamente complicadísimo, dicen. La búsqueda de la sencillez a veces requiere de escrutar inexorables y complejos caminos. ¿Irónico, verdad? ¡Y qué más da! Es un término perfecto. Sencillez. Es un término sencillo, que implica lo complicado de entenderla. Es simplemente perfecto. Algo tan idílico no puede ser obra del hombre. No tenemos la capacidad de crear belleza. La belleza la interpretamos, la copiamos o la transmutamos, pero jamás la creamos. La belleza de un mundo desconocido sólo surge del descubrimiento. La invención es una falacia, y aun así ¡qué emocionante resulta ver algo bello! De nuevo, la vida se abre camino.

Existe una losa. Una losa de quinientas toneladas. Una losa que de repente un día nos cae encima, nos aplasta, nos aprisiona y nos inmoviliza. Esa losa lleva escrito un epitafio, que para cada uno es distinto. ¿Qué llevará escrito ese epitafio? ¿Que la vida se nos escapa sin darnos cuenta? ¿Que lo material sólo ocupa lugar físico? ¿Que lo que un día fue de repente puede no volver a ser? Cada losa lleva un epitafio, y cada persona carga su propia losa. Llega un día en que la losa te cae encima, te aplasta, te aprisiona y te inmoviliza, y lo único que eres capaz de hacer es leer una y otra vez el epitafio de esa losa. Cuando cae, sólo te queda la opción de tomar conciencia desde los jadeos que tu cuerpo hecho jirones exhala mientras te retuerces de dolor. Pero ahora ya está. Por fin lo has entendido. La vida se abre camino.

Una vez entiendes que existe una verdad absoluta, por encima de todo lo demás, eres capaz de apreciar la verdadera belleza. La que existe incluso en lo más horrible. Esa belleza que sólo unos pocos saben ver. Y te das cuenta que descubrir dicha belleza es lo que te hace ser feliz. Entonces lo entiendes. De repente todo es muy simple. De repente todo cobra un sentido especial, qué tonto he sido, te dices. Aprendes a ver cuándo te faltan ingredientes y cuándo cocinas a más temperatura de la necesaria. Aprendes a verlo y a arreglarlo. Y poco a poco te acercas a un estado de plenitud, de perfección, en que la paz lo cubre todo, el equilibrio, la neutralidad de las fuerzas. Estás en el punto exacto, en el punto medio. Y entonces crees que eres capaz de crear belleza.

Pero de repente te das cuenta de que la belleza no se crea. La belleza se interpreta, se transforma o se transmuta, pero no se crea. Y te das cuenta de que no existe la perfección, de que no existe el absoluto, ni tan siquiera lo bello. Te das cuenta de que todo está en tu interior y que el único modo es alcanzar la simpleza, extraer la esencia. La vida se abre camino.

Y cuando alcanzas la esencia, alcanzas la parte más irreductible del todo. No te hace falta nada más, ni tampoco quieres nada menos. Simplemente has sabido encontrar la fórmula exacta de la ansiada felicidad. Y puedo decir que lo exacto es bello, y que por eso estas letras forman mil palabras.

Al final, la esencia que tanto ansiamos nosotros y los demás está en nuestro interior y también está ahí fuera, en el interior de los otros. Y con todo, sólo deseo decir una cosa. Te amo.

14.9.11

Feelings


Existe un mundo lleno de pequeñas grandes cosas.

Cosas tan minúsculas que son invisibles, pero tan magnas que son capaces de contener un poder inconmensurable. Y este poder, como si de la mayor arma de batalla jamás creada se tratase, puede ser usado para hacer el bien o para hacer el mal.

Es un mundo lleno de pequeñas grandes cosas. Tan extraño y salvaje que nadie se adentra hasta que se ve envuelto por él. Tan inexorable que ni el más brillante es capaz de comprender, y sin embargo hasta el más humilde posee el suyo.

Un mundo del que sería tan cierto decir que vive en nosotros como decir que nosotros vivimos en él. Un mundo que realmente es nuestro, personal e intransferible, pues no existen ni existirán herramientas capaces -pero capaces de verdad- de permitirnos mostrarlo en su plenitud. Ni tan siquiera de medir cuán profundo o vasto es.

Lo único que sabemos es que este mundo está lleno de pequeñas grandes cosas, a las que hemos decidido llamar sentimientos. Son tan minúsculos que no los podemos ver y, sin embargo, capaces de contener un poder inconmensurable.

Y como si de la mayor arma de batalla jamás creada se tratase, a veces pueden ser usados para hacer el bien y, otras, para hacer el mal.

26.4.10

El gran sorteo de El Androide Libre

Leo en El Androide Libre que si publicas una entrada en tu blog hablando de ellos puedes llevarte un estupendo Nexus One (el teléfono de Google con el genial Android corriendo en sus "entrañas") al entrar en el sorteo que organizan del mismo.

Pues bueno, aunque este blog no suele ser de este tipo de temática, he decidido participar ya que ando detrás de uno de estos desde hace tiempo y, si se puede conseguir como un regalo, bienvenido será ;)

Para los que queráis participar o leer más sobre el sorteo, podéis hacerlo aquí: http://www.elandroidelibre.com/2010/04/el-gran-sorte-de-el-androide-libre.html

Salut !!

3.11.09

[Im]perfection

¿No os ha pasado nunca, que a fuerza de buscar en algo la perfección, no habéis parado nunca de encontrarle defectos?

Se trata de algo común en mí. Siempre busco que aquello que hago, aquello que obtengo, aquello que pretendo… que todo ello sea perfecto.

Media vida me he pasado buscando en cada rincón el ser cada día un poco mejor, un poco más bueno. Un poco más perfecto.

Por supuesto, media vida he pasado encontrando cada día un error más.

Pero finalmente me di cuenta de algo: la perfección como tal, sencillamente, no existe.

¿Y significa ello que he perseguido a un fantasma?

No.

Nada en este mundo es perfecto por sí mismo. La perfección no es un valor intrínseco que se posee y resulta inquebrantable. Al final, somos nosotros quienes hacemos que las cosas sean perfectas...

No importan los errores cuando de perfección hablamos, puesto que somos nosotros mismos quienes decidimos que algo es perfecto. Perfecto para nosotros.

Si como yo habéis andado más de lo debido por la senda del “nunca llegar”, dejad de preocuparos. Algún día, simplemente, todo será perfecto.

13.9.09

Butterfly effect

El transcurso de la vida no suele sucederse, es una compleja red de secuencias de reacciones en cadena que se suceden a causa de cada una de nuestras acciones; por ínfimas que sean.

Nunca sabes si hoy estarías trabajando en esa empresa si dos años atrás no te hubieras parado en medio de la calle a atarte los cordones de las zapatillas, o si ahora conocerías a esa persona si tiempo atrás no hubieras escogido el camino de la izquierda en lugar del de la derecha.

La vida es algo inexacto, algo impredecible, algo, en el fondo, inescrutable. Y es que por ello podemos decir que la vida no es más que la mayor expresión de un sistema caótico y desordenado de sucesos encadenados que derivan en un claro efecto mariposa.

Llaman efecto mariposa a la ampliación por inercia de las consecuencias de una cadena de acciones, desde la pequeña acción inicial hasta la tremenda repercusión de la consecuencia última de dicha cadena, convirtiendo algo minúsculo en algo pantagruélico.
Suelen dar el ejemplo de la mariposa que aletea en algún lugar del mundo y, medio globo terráqueo más allá, crea un huracán que arrasa con todo.

¿Significa eso que debemos sentirnos responsables de aquello que, quizás y sólo quizás ocurre porque nosotros nos atemos los cordones o elijamos pescado en lugar de carne en un menú?
Por supuesto que no.

La vida es un sistema caótico, y probablemente lo que no iniciemos nosotros en un momento dado, será iniciado por otro.
La vida es un sistema caótico y desordenado, pero al fin y al cabo tiene sus propios métodos de auto-regulación del equilibrio natural que permite que, como se suele decir, “las aguas vuelvan a su cauce”.

Al fin y al cabo, todo lo que hacemos acaba derivando en algo millones de veces más grande; millones de veces más importante.
Y pese al caos que es la vida, ese equilibrio que existe hace que, al final, nos sea devuelto lo que nos corresponde.

Pensad bien lo que hacéis, y cómo lo hacéis; pues cualquier día os puede ser devuelto como el eco terrible del alarido de vuestros pasos.

Y es que lo único que podemos saber es una cosa: con estas cosas, nunca se sabe.

9.7.08

Smile [tribut a un somriure]

-Explica’m una història.

-Bé, doncs aquesta és la història d’una noia.

La història d’una noia que tenia dos ulls, dues orelles, un nas, una boca, dos braços, dues cames, petites pigues al nas - una d’elles al ben mig que sobresaltava i li donava un aire divertit i bufó -, dues mans, dos peus i un cor.

Caminava sempre distreta, amb aire absent i ulls encantats.
Era com si sempre hi hagués una cançó sonant dins el seu cap, amb la ressò d’un eco especial, que l’inundés en la seva totalitat i accentués els petits detalls d’arreu. Aquells dels que ningú se’n adona, vull dir.

Vivia dins una interminable escena d’un film dels 80. Cada passa seva semblava producte del capritx d’un narrador absent que dictaminés amb èmfasi i, alhora, suau tendresa les imminències d’una vida atrafegada i espontània.

Amb la roba de cada dia es posava un somriure als llavis, immutable, incansable, decidit. Se’l posava quan es vestia i no se’l treia ni per rentar-lo. Era allà sempre, disposat a ser regalat a qualsevol persona que tingués la genial inventiva de creuar poques o moltes paraules amb ella.

Mirava al cel i pensava. Que n’és d’immens el cel! Tant, tant gran que poc costava que les seves divagacions es perdessin entre els núvols per donar-ne pas a unes d’altres que anaven enganxant-se a la cadena de pensaments que poc a poc anaven allunyant-se al cel.
Era bonic, de vegades, veure-la estirar de l’últim dels pensaments i recuperar el de més enllà, el de l’altra punta de la cadena, i acariciar-lo amb una mirada perduda.
I amb el somriure, que no es treia ni per rentar-lo quan li embrutaven.

-Ets un mentider, perquè aquesta no és la historia de cap noia.

-Sí que ho és. T’ho ben juro.

-No pas. Aquesta és la història d’un noi que mai ha deixat de pensar en ella.

17.1.08

Little life

Fa molt, molt de temps, en algun lloc del món existia un país. Un país petit on les coses eren el que semblaven, la vida era fàcil i el paisatge encisador.

Al país petit hi havia un poble, un poble petit, on tots els carrers eren de sorra, la gespa verda cobria la majoria dels carrers i els animals, que eren amables i simpàtics, i les persones convivien com a iguals salvant les diferències entre els uns i els altres.

Al poble petit hi havia una plaça, una plaça petita, on els nens hi jugaven, les persones majors passejaven i cada vespre hi anava l’home dels gelats amb el carro ple de deliciosos cucurutxos de maduixa i nata.

A la plaça petita hi havia un nen, un nen petit, un nen petit que jugava a pilota amb els seus amics quan sortia de l’escola, que corria amunt i avall pels camins de sorra i que mirava els núvols estirat a la gespa buscant tot tipus de formes.

A les nits anava a casa, a la casa petita, on podia menjar fins afartar-se per fer callar la fam i on podia netejar-se la brutícia i les rascades que durant el dia s’havia fet jugant amb els seus amics.

Després anava al seu llit, un llit petit, on queia exhaust després d’un dia ple d’activitat, jocs i exercici, i on s’adormia sempre amb un somriure.

Per la nit somiava, el nen somiava amb allò que el feia somriure, amb allò que el feia feliç. I el somni sempre començava igual:

Fa molt de temps, en algun lloc del món, existia un país. Un país petit...

14.11.07

Punishment

Castigo.

Curiosa palabra.

Cuando eres pequeño y te hablan de castigo, lo primero que piensas es que tu madre te quitará la merienda, o que no te dejará ver la tele.

Cuando empiezas la escuela, un castigo ya no significa privarte de algo que te gusta, sino que se trata de ponerte de cara a la pared, o añadirte deberes.

A medida que creces, un castigo significa una sanción, una penalización; te bajan la nota de clase, te restan sueldo del trabajo, te hacen pagar una multa…

Cuando eres adulto, un castigo no tan solo es una sanción o una penalización, sino que combina todos los elementos de los que se ha servido el castigo hasta el momento; por ejemplo, que te encierren en la cárcel significa que te hacen pagar una multa, te privan de tu libertad y te obligan a realizar tareas forzadas.

Eso, claro está, sin contar que en según qué estados se cobran el castigo con tu propia vida.

Claro que no todo acaba aquí, pues hay quien asegura que después de muerto el castigo sigue en un lugar llamado infierno, dónde además de estar muerto, de privarte de tu libertad, de tener que pagar (muy caro) lo que has hecho y de obligarte a realizar tareas desapacibles, el castigo es infinito. Para toda la eternidad.

Sin embargo, las primas o recompensas son todo lo contrario.

Cuando eres pequeño, ser recompensado significa ir al parque de atracciones, o permitirte darte un atracón de dulces, o regalarte aquello que tanto has deseado. Nos hacen accesible aquello que de ninguna de las maneras podríamos haber conseguido de otra forma.

A medida que creces, una recompensa deja de ser algo que sólo podías soñar y se convierte en algo que te hace bien o que te hace llegar más rápido a aquello que quieres conseguir.

La vida llega a un punto en que una recompensa acaba siendo un simple aliciente a algo que se considera bueno (y que, por supuesto, no siempre está ahí).

De hecho, el castigo es un excluyente drástico, y la recompensa algo fugaz.

Basta con que hagas algo digno de castigo para que tu vida, llena de actos dignos de recompensa, se mancille.

Sin embargo, nunca son suficientes los actos dignos de recompensa para que tu vida, llena de actos dignos de castigo, se purgue.

Y es que una vida bajo la represión constante del castigo, en la que se asegura que si no eres complaciente serás castigado de forma inmediata y doblemente castigado más allá de la muerte (porque, no nos engañemos, si se nos castiga en vida y en muerte por lo mismo, el castigo es doble) es normal que evoque de forma directa en comportamientos perturbadores, pues el castigo parece algo de lo más trivial y cuotidiano.

Sea como sea y fuere como fuere, estoy de acuerdo con los castigos, pero no con los abusos, ni con la represión, tanto a nivel intelectual como espiritual.

Nos vemos en el infierno.

25.9.07

Dreamin'...

El silencio espectral inunda la estancia.

Me siento sobre el blando colchón que, discreto, me recibe con un leve chirrido metálico.

Retiro con suavidad las ropas sobre las que me he posado y, haciéndome un hueco, me arremolino entre las suaves sábanas hasta quedar tapado por completo a excepción de la cabeza, que reposa cómodamente sobre la almohada.

Entonces cierro los ojos; cierro los ojos y empiezo a verlo todo.

Poco a poco se dibujan frente a mí las siluetas del gentío, los trenes y las barandas de hierro oxidado.

Empiezo a escuchar in crescendo el rumor de la multitud, los inconfundibles soplidos de los frenos hidráulicos de los trenes, el traqueteo de maletas que van hacia arriba y abajo del andén.

El paisaje no acababa de tomar color, con lo que esta mezcla entre blanco y negro y algún que otro matiz apagado hacían que el día se apreciara grisáceo, y los rostros de la gente, borrosos por completo, lo volvían también extraño.

De repente miro a un lado y allí está la chica, sonriente, como si se alegrara de que me acabara de incorporar a algo por lo que había estado esperándome mucho tiempo.

Como si de la secuela de una extraña historia se tratase, empieza a contarme cosas que aunque no parecen tener demasiado sentido, me suenan del todo coherentes; y es normal, después de todo está allí porque así lo deseo.

Finalmente me mira sonriendo de nuevo, entrecerrando los ojos y con mirada tierna, y, abrazándose a mí, me besa en la mejilla, cariñosa, cálida, inocente, supurando ternura y afecto por cada uno de los poros de su piel.

Y entonces sonrío. Sonrío porque pienso que pese a todo, siempre quedará un lugar en el que poder ser feliz.

22.8.07

Life at your side

He aquí una moñería que me ha dado por escribir a las 2:10 de la mañana... y esque cuando se tiene el día moñas, toca escribir cosas moñas xD

Pido disculpas a los no catalanoparlantes porque el texto está en catalán, pero es que mientras lo pensaba me salía todo en ése idioma, y así es como lo he escrito... quizás cuelgue la traducción.


Saludos.

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En arribar a casa després del treball, trobaria el petit i acollidor pis en penombra tant sols il·luminat per l’esquifit raig de llum del moribund vespre que s’escolaria per la clivella d’entre cortina i cortina del saló.

El suau repicar de les claus al pany de la porta i els tendres gemecs del gatet, que s’enrevessaria entre les teves cames tot miolant, m’avisarien de la teva arribada mentre acabo d’eixugar-me l’esquena i els cabells i posar-me el pijama d’hivern, doncs començaria a refrescar.

En sortir del bany sentiria la melodia d’una coneguda cançó, que hauries fet sonar a la cadena de música per relaxar-te mentre ordenes els atapeïts armaris de la cuina amb la compra de la tarda.

Amb la tovallola encara sobre les espatlles, i fregant-me els molls cabells, et saludaria amb un petó a la galta i et preguntaria com ha anat el dia.

Contestaries que bé, i m’explicaries com havies rigut quan el teu company de feina havia posat una moneda de xocolata del seu moneder, fruit de la trapellada del seu nebot, a la màquina de cafès i com havia hagut de venir el tècnic a desembossar la ranura de les monedes tota plena de xocolata desfeta.

Faria qualsevol cosa ràpida de sopar i esperaria a que sortissis de la dutxa, quan em diries que de camí a casa havies llogat una pel·lícula que voldries veure aquella nit; així doncs ens emportaríem plats i gots al saló i soparíem tot mirant el vídeo arraulits al sofà.

Quan els crèdits sortissin a la pantalla i es reflectissin per tota l'habitació, portaria els plats a la cuina mentre tu dorms repenjada de la braçalera del sofà, abraçada a un coixí.

Amb un suau empenta et despertaria per portar-te fins el llit, tapant-te amb el llençol només fins la cintura, doncs encara faria un pèl de calor.

A mitja nit vindries tot adormida i arrossegant el coixí a la meva habitació, perquè sempre diries que no t’agraden les tempestes i la d’aquella nit seria forta.

Et faria un lloc al meu llit, als peus del qual dormiria el gatet semblant una flonja bola de pel, i sentint el repicar de les gotes de pluja al vidre de la finestra, ens adormiríem fins al dia següent, en que a la feina ens tornessin a esperar, puntuals, com sempre...

2.8.07

One day, one photo

Acabo de empezar un proyecto llamado "Un día, una foto", en el cual quiero hacer y colgar una foto por día y acompañarla de una frase de esas abstractas y tan ambiguas q pueden tener cientos de significados (al final debo cansar con tanta ambigüedad xD).

Lo dicho, inicio por tanto este proyecto que, aun siendo rápido y mal, espero llevar adelante por mucho tiempo. Si quereis pasaros por el fotolog del proyecto os dejo la dirección aquí debajo.


Saludos ^^

3.7.07

Women

Entrada dedicada a todos aquellos que no entienden a las mujeres, pero sobretodo a todas aquellas que creen que en el fondo las chicas son fáciles de complacer; lean lean xD

50 contradicciones del mundo femenino
  1. Gritar furiosa y llorar desconsoladamente durante la misma discusión.
  2. Conquistar a un mujeriego para transformarlo en un hombre de familia.
  3. Dejar a ese reluciente hombre de familia para conquistar a otro mujeriego.
  4. En una cita, insistir en pagar la mitad de la cena y no volver a salir con él si acepta la oferta.
  5. En invierno, salir con una playera diminuta y short y terminar envuelta en un suéter enorme y prestado que dice "Viaje de egresados 1998".
  6. Repetir incansablemente que sólo necesitas amor, comprensión y estabilidad, y sentir repulsión por un hombre bueno y simple que te manifiesta frontalmente su devoción.
  7. Comprar modernas prendas holgadas y llenas de cachivaches que sólo otra mujer puede apreciar.
  8. Ponerse a dieta terminal para ir a un casamiento y comer como una piraña fuera de control durante toda la fiesta.
  9. Seguir pretendiendo que los hombres puedan ver lo enojada o triste que estás sin haberles contado nada.
  10. Guardar rencor y bronca durante meses y estallar porque se derramó la sal.
  11. Analizar tu vida amorosa desglosando cada frase y cada actitud de tu pareja con tus amigas pero cortar una relación si la tarotista asegura que no es el indicado.
  12. Enamorarte de un hombre casado porque es incapaz de traicionar a su mujer.
  13. Despotricar cuando un hombre pesado e insistente te corteja, y perder la cordura cuando por fin deja de hacerlo.
  14. Catalogar a una amiga sexualmente hiperactiva como “una perdida” y a una más selectiva de perdedora o lesbiana encubierta.
  15. Comprar una playera de verano en noviembre sabiendo que en enero va a estar a mitad de precio.
  16. Dejar a un hombre porque ya no te gusta y que vuelva a gustarte cuando él encuentra a otra.
  17. Ponerte ropa nueva para una cita sabiendo que un viejo vestido negro te queda mucho mejor.
  18. Hacerte un permanente si tu pelo es lacio, plancharlo si está rizado o teñirlo de rubio si es oscuro.
  19. Insistir y esperar cuando la relación está acabada hace tiempo.
  20. Morir de amor por un hombre que cría sólo a sus hijos y sentir pena por una mujer que hace lo mismo.
  21. Decir que las modelos “son demasiado flacas” mientras te tambaleas por el cuarto día de ayuno.
  22. Declarar durante todo el año que celebrar el aniversario es una estupidez y enojarte con tu pareja cuando la fecha llega y se olvida.
  23. Seducir a un hombre sabiendo con seguridad que jamás vas a dejar que te toque un pelo.
  24. Negarte a dejar los dulces para bajar el colesterol pero hacer la dieta del arroz para usar un vestido.
  25. Creer en el horóscopo en las semanas que anuncia cosas buenas.
  26. Ir a una fiesta en tacones de aguja y tirarlos debajo de la mesa luego de quince minutos para poder bailar.
  27. Hablar de dieta con una torta en la mano y hablar de tortas cuando estás a dieta.
  28. Quejarse de que la depilación es un hábito primitivo y gritar de asco cuando tu marido dice que dejes de hacerlo.
  29. Tomar sol al mediodía untada en aceite de cocina y comprar crema antiarrugas y gel para contorno de ojos.
  30. Declamar una y otra vez fuerte e independiente que eres y simular debilidad e indefensión cuando necesitás de un hombre.
  31. Decir que no quieres nada para Navidad y secretamente esperar el regalo sorpresa.
  32. Remover esos aros divinos de tus inmensas orejas alérgicas, esperar dos o tres días y volver a usarlos.
  33. Decir que “lo importante es lo de adentro” cuando tienes un novio feo, y alegar que “la piel es todo” cuando conseguiste uno guapo.
  34. Creerle al mismo hombre cuando habías jurado no volver a hacerlo.
  35. Perseguir a tu pareja para que colabore en la cocina pero echarlo por inepto en cuanto empieza a ayudar.
  36. Espiar y acechar a las compañeras de oficina más vagas e ineptas para amargarte y sufrir.
  37. Probarse ropa durante toda una tarde y salir con el primer conjunto que elegiste.
  38. Arrancarte los pelos de piernas, axilas y cavado con cera caliente o una máquina eléctrica y llorar cuando te quiebras una uña.
  39. Abandonar a tu novio porque es celoso y sentirte fea y desamparada cuando no te celan.
  40. Ser capaz de dirigir una empresa de doscientos empleados, un país de treinta millones de habitantes o una familia de doce miembros pero llamar a tu mamá cuando te duele la muela.
  41. Dejar la ropa más nueva y linda para salir cuando en realidad pasas cuarenta y ocho horas semanales en la oficina y tres o cuatro en una salida.
  42. Pellizcar bebés ajenos, pensar hasta el cansancio los nombres de tus futuros hijos, emocionarse con los embarazos de tus amigas y llorar desconsoladamente el primer día de atraso.
  43. Ir a una fiesta o reunión en la que está el hombre que te rompió el corazón.
  44. Preguntar si estás gorda para que te digan que estás flaca.
  45. Mirar comedias romáticas y melodramas al día siguiente de cortar con el amor de tu vida.
  46. Censurar a las amas de casa porque no tienen una carrera y a las que tienen una carrera porque la empleada doméstica cuida de sus hijos.
  47. Sentir discriminación si eligen a un hombre para tu puesto pero tener un derrame cerebral de ira si eligen a otra mujer.
  48. Llorar con los documentales de los animalitos de “Animal Planet” e hiperventilarse de excitación frente a una cartera de piel.
  49. Considerar que a los sesenta años un hombre es joven, y una mujer una abuela.
  50. Bajar de peso, hacerte las uñas, broncearte y vestirte mejor cuando terminás una relación y engordar 20 kilos y ponerte un pants, cuando empiezas una.

8.6.07

Simply...

Hoy he estado con una amiga que me ha explicado un cuento budista que me gustó mucho.


Estando un maestro y su discípulo en la cabaña, el chico ve una bolsita llena de monedas encima de la repisa de la chimenea.
Sin más importancia, el chico pregunta.

- ¡Wow! ¡Una bolsa llena de monedas! ¿Puedo cogerlas, maestro?
- Sí, claro. Puedes cogerlas.
- ¿En serio?

A lo que el maestro, tajante, contestó.

- No.

El chico, que se paró en seco, permaneció de pie unos instantes, dubitativo. Finalmente, se decidió a preguntar:

- Maestro, ¿por qué si al principio me dejaba coger las monedas, ahora me niega que lo haga?
- Sencillo. La primera vez que me has pedido cogerlas, lo has hecho de forma despreocupada, inocente, trivial, casi inconsciente…
Cuando te he dicho que sí, automáticamente has concebido la facilidad que te he dado para cogerlas como algo inverosímil, algo sin mucha lógica. En ese momento ha sido cuando has dado más importancia a las monedas que a las palabras; en ese momento has dejado que el dinero te dominara.

Es un bonito cuento, creo. La verdad es que es cierto que en la vida muchas veces las cosas se complican por culpa nuestra, porque no lo hacemos con la sencillez que debería hacerse. Cuando quieras algo y, por difícil que parezca, nada te impida hacerlo… simplemente hazlo.

Gracias por el cuento Vivi.

1.5.07

Inertia

inercia.

(Del lat. inertĭa).

1. f. Mec. Propiedad de los cuerpos de no modificar su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza.

2. f. Rutina, desidia.

Retomando viejas costumbres; recogiendo retazos del ayer para formar de nuevo el puzzle de mi vida. Porque andar sobre tus pasos a veces es bueno, y salir de vez en cuando de tu mente para verlo todo desde fuera, necesario.

Y es que con el tiempo las realidades se deforman, se enmarañan hasta que todo está cubierto por un telo de incertidumbre y desconocimiento.

Ya no existen porqués; nos movemos por inercia.

Cuando ves que lo que te mueve es lo que te envuelve, y no tus deseos, ni tampoco tus aspiraciones, ni mucho menos tus conveniencias, te mueves por inercia.

Yo siento que ha llegado ese momento, en que ya no me muevo; me dejo llevar. Ha llegado el momento de recular, y se que no debo esperar, pues cuanto más se avanza, más difícil se hace volver hacia atrás.

De nuevo, la moraleja universal: acércate hasta que puedan verte, pero no hasta que puedan tocarte.